48 HORAS EN ROMA
Roma nos atrapa
desde el minuto cero, nos cautiva en el mismo momento que pisamos sus adoquines
centenarios que serpentean como ríos pétreos por las calles romanas.
La “eterna” se
puede visitar de mil maneras, con mucho y con poco dinero, pero sobre todo sin
prisa, saboreando sus rincones.
Este recorrido
por Roma se ajusta a una estancia de 48 horas, donde pretendemos ver cosas
interesantes de esta ciudad pero sin agobiarnos, pateando las callejuelas y las
avenidas, disfrutando de sus restaurantes y de sus maravillosas “Piazzas”.
Disfrutar de la
estancia sin prisas, lo que se pueda ver se verá y si no ya volveremos…
-Día 1-
Este día todavía
estamos descansados y podemos realizar un recorrido más extenso…por la mañana
podemos empezar visitando la Piazza
del popolo; en esta gran plaza encontramos la Porta del popolo, que fue en su origen una
entrada hecha en la muralla del siglo
III D.c. y posteriormente se ha ido transformando en lo que hoy podemos
disfrutar, especialmente la cara interior realizada en el siglo XVII por
Bernini. La iglesia de santa María del
popolo es digna de ser visitada es de estilo renacentista y barroco. La villa
Borghese esta al lado pero es tan extensa que necesita medio día para ella sola
(Gallería Borghese, Gallería Naz.d’Arte, Museo Naz. Di villa Giulia).
Seguimos por Vía
di Repetta hacia el sur para encontrarnos con el Ara Pacis Augustae (Altar con
bajorrelieves de mármol magníficos) y justo en frente el Mausoleo di Augusto,
curioso por su forma circular.
Seguimos por
Lungotevere in Augusta, vía paralela al río Tíber (Tevere) para cruzarlo más
abajo por el Ponte Sant’ Ángelo, para ver de frente el maravilloso Castel Sant’
Ángelo.
Dejamos la
fortaleza y seguimos por Vía Della Conciliazione para ver al fondo la magnifica
columnata en forma de herradura que encierra a la Piazza San Pietro y nos da paso
a la escalinata que nos lleva a la
Basílica di San Pietro y la capella Sistina. Los museos
vaticanos los dejaremos para otra visita.
Volveremos sobre
nuestros pasos para ir a buscar la Piazza
Navona, cruzaremos el río por Sant’ Ángelo y enfilaremos la Vía di Panico (justo enfrente
del puente a la izquierda) en unos metros encontramos la Piazza dei Coronari,
cogemos la Vía
dei Coronari hasta llegar a Piazza di Tor Sanguigna para encontrarnos a la
derecha con la entrada norte de la Piazza
Navona. Esta plaza merece un paseo sosegado para contemplar
las tres magnificas fuentes que alberga (Fontana del Nettuno, dei Fiumi y del
Moro), tomar un vermut en una de sus terrazas y perderse hacia el sur (Campi
dei Fiori) buscando un restaurante (Cul de Sac en Piazza di Pasquino, fue
nuestro elegido, pequeño pero fantástico).

Después de
reponer fuerzas salimos hacia el Panteón, un imponente templo erigido por
Agripa en el siglo I A.C. y terminado por Adriano en el s.II de nuestra era, es
una obra que nos deja impresionados por su gigantesca cúpula abierta en el
centro y por donde se cuela el agua de lluvia que al llegar al suelo del templo
desaparece por medio de un ingenioso sistema de desagüe. En las capillas
laterales están enterrados los reyes de Italia y el gran Rafael.
Podemos seguir
visitando los alrededores del Panteón, la Piazza della rotonda, La Piazza della Minerva, son
callejuelas que invitan a pasear, llenas de iglesias y palacios impresionantes.
Ahora nos
dirigimos hacia la magnífica Fontana di Trevi, obra barroca de una belleza que
deja sin aliento, el agua que brota, el realismo de las esculturas y el blanco
del mármol nos sumergen en una atmósfera casi mágica…si pudiéramos estar solos
,claro, cosa poco probable ya que es de los monumentos más visitados y
fotografiados.
Para acabar este
primer día por Roma, enfilamos la Vía
del Corso hasta llegar al cruce con Vía Condotti, es la calle del lujo en Roma,
a la derecha seguiremos hasta Piazza di Spagna no sin antes dar un vistazo al
Antico Caffé Greco ya que con un poco de suerte podremos ver algún personaje
conocido.
En Piazza di
Spagna contemplaremos la famosa Scalinata di Trinita dei Monti(la iglesia que
esta arriba) y a sus pies La Fontana Della
Barcaccia obra del padre de Bernini.
Por hoy ya esta
bien, ahora a buscar un buen sitio donde cenar…
-Día 2-
Después de un
sueño reparador y de un buen desayuno, nos disponemos a afrontar nuestro
segundo y ultimo día de estancia en esta magnífica ciudad. Empezamos nuestro
recorrido en las terme di Diocleziano, las más grandes de la antigua Roma y que
actualmente acogen varios edificios.
Salimos de las
termas y nos dirigimos a la vía 20 de settembre donde se encuentra una de las
joyas que no queremos perdernos en este corto viaje, El conjunto escultórico
del éxtasis de Santa Teresa, obra cumbre de Bernini, esta emplazado dentro de
la iglesia de santa María Della Vittoria.

Después de
asimilar tanta belleza salimos otra vez a la vía 20 de Settembre y nos
dirigimos hacia los foros, es un
recorrido largo pero muy entretenido porque
pasaremos por diferentes edificios y esculturas que no podemos
perdernos: pasamos al lado del ministerio de defensa y de la embajada de la India, el cruce delle Quattro
fontane que como su nombre indica tiene cuatro impresionantes fuentes adosadas
a las esquinas de los edificios que forman el cruce. La misma calle por la que
venimos se transforma a partir de aquí en la vía del Quirinale ya que en ella
se encuentra el palazzo del Quirinale y sus magníficos jardines. Es la sede del
gobierno de Italia y con un poco de suerte podremos ver el cambio de guardia en
la Piazza del
Quirinale.
Seguimos hacia
abajo por Vía 24 Maggio hasta desembocar en una rotonda donde acaba o empieza la Vía Nazionale.
Seguimos hacia la derecha para encontrarnos en pocos metros, cruzando la calle,
IL Mercato di Traiano y el Museo dei Fori Imperiali, nosotros no los visitamos
ya que merecen un tiempo del que no disponemos.
Seguimos por Vía
Magnanapoli y nos dejamos llevar por la visión de la enorme colonna Taiana (la
columna Trajana), una maravillosa sucesión de relieves en mármol que en espiral
ascendente, nos cuenta la conquista de la Dacia por este emperador Hispano como si fuera un
cómic en piedra.
Seguimos a la
izquierda por la Vía
dei Fori Imperiali hacia el Colosseo (Coliseo) no sin antes admirarnos de la
magnitud y grandiosidad del Altare della Patria y la escultura ecuestre de
Vittorio Emanuele II.
El Coliseo es el
anfiteatro más importante de época romana, se inauguró en el año 80 de nuestra
era y se encuentra en un razonable estado de conservación. Es una obra
gigantesca y una vez dentro no podemos dejar de pensar en los gritos de las 50.000 almas que podía albergar y en los
espectáculos, algunos sanguinarios, que se ofrecían en la arena de este coloso.
Salimos y nos
perdemos el foro romano, los diferentes arcos de triunfo que alberga, los
templos y demás edificios, no tenemos tiempo. Aunque desde fuera se pueden ver
bastante bien.
Salimos en
dirección a la colina del capitolio,
cuna de Roma, Vemos desde la calle la escultura de la Lupa Capitolina (la loba que
amamanto a Rómulo y Remo) y los edificios que bordean la Piazza del Campidoglio.
Ya tenemos
hambre y estamos cansados así que nos dirigimos hacia el Ghetto (antiguo barrio
judío) para buscar un buen restaurante de cocina típica romana…
Bajamos por los
escalones que parten de Campidoglio hasta la Vía del Teatro di Marcello, vamos hacia la
izquierda y en pocos metros cogemos la Vía Montanara a la derecha, pasamos la Piazza dei Campitelli y
seguimos por la sinuosa Vía dei Funari hasta desembocar en la Piazza Mattei, donde
admiraremos la Fontana
delle Tartarughe.
Ya estamos en
pleno Ghetto y nos podemos perder por estas callejuelas buscando un restaurante
donde degustar unas buenas alcachofas y una magnifica pasta al dente, regada
con un buen vino italiano…
Nuestra estancia
en esta bella ciudad una de las cunas de la civilización, llega a su fin, han
sido casi dos días muy intensos que nos han permitido ver muchas cosas
interesantes pero ni una décima parte de lo que nos ofrece Roma. Sin duda
volveremos a recorrer sus calles cargadas de historia a ser posible algún día
no demasiado lejano…
JuanMa Gómez
Bolívar